Lo que debe tener en cuenta, para saber si requiere del servicio de urgencias

 

Por esta época, los servicios de salud del país viven una alta afluencia de usuarios, pues el primer pico epidemiológico del año ha traído consigo, miles y miles de consultas sin importar el grupo de edad.

Al momento del dolor y las molestias todo suele parecer una urgencia, sin embargo, recomendaciones como acudir a una institución de la red de su EPS y establecer si verdaderamente su enfermedad amerita de una atención prioritaria, pueden hacer la diferencia.

Tan solo en 2018, NUEVA EPS autorizó 2 millones 900 mil atenciones en el servicio de urgencias; es decir que, por cada minuto que paso el año anterior, se atendieron en promedio 5.5 consultas de afiliados a la Compañía.

Precisamente para determinar la gravedad y sintomatología de cada usuario, las clínicas y hospitales, realizan una consulta a través de su personal denominado TRIAGE, que es una corta entrevista clínica en la que se toman signos vitales (tensión arterial, frecuencia cardíaca) y se define la prioridad con la que debe ser atendido, siendo 1 el que requiere atención inmediata por su riesgo vital y 5 el que no es una urgencia.

Es por eso que NUEVA EPS le cuenta cuáles son esas cinco categorías de triage, conózcalas y téngalas en cuenta a la hora de visitar un centro de salud:

Triage I: Requiere atención inmediata; la condición clínica del paciente representa un riesgo vital, o inclusive, puede no tener signos vitales y necesita maniobras de reanimación inmediatas. Por su compromiso ventilatorio, respiratorio, hemodinámico o neurológico, pérdida de un miembro u órgano, entre otras condiciones exige atención perentoria.

Triage II: Si bien la condición clínica del paciente no tiene sus signos vitales comprometidos en ese punto, ésta puede evolucionar hacia un rápido deterioro, o incrementar el riesgo para la pérdida miembros u órganos, o la presencia de un dolor extremo según el sistema de clasificación, o incluso la muerte. Requiere una atención que no debería superar los treinta (30) minutos.

Triage III: La condición clínica del paciente es estable, su estado de salud no va a empeorar de manera súbita, pero sí requiere que se le practiquen exámenes complementarios, o medidas diagnósticas y terapéuticas en el servicio de urgencias. La indicación es que acuda a un servicio de atención prioritaria en el nivel ambulatorio.

Triage IV: No es una urgencia. El paciente presenta condiciones médicas que no comprometen su estado general, no representan un riesgo evidente para la vida o pérdida de miembro, o no son de dolor extremo, conforme las categorías existentes para su clasificación. No obstante, es importante que asista a una consulta ambulatoria programada oportuna, para controlar que puedan presentarse eventuales riesgos, si no recibe la atención correspondiente.

 Triage V: No es una urgencia. El paciente presenta una condición clínica relacionada con problemas agudos o crónicos, que no comprometen el estado general del paciente, la pérdida de un órgano, o la funcionalidad de un miembro. Su atención puede realizarse sin riesgo en una consulta ambulatoria, hasta varios días después.

Los eventos clasificados TRIAGE III, IV y V no son una urgencia, y se deben atender en una consulta externa en un corto plazo. En la medida que se tengan en cuenta y se apliquen estas consideraciones, los servicios de urgencias podrán atender las reales urgencias, no estarán colapsados, y se evitará que usuarios en un estado de salud estable y ninguna gravedad, se expongan a riesgos innecesarios que empeoren su condición.

Desafortunadamente en el país, la gran mayoría de los motivos de consulta a servicios de urgencias, son precisamente consultas de TRIAGE III, IV, o V.

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