mar. Nov 12th, 2019

Facetas de Boyacá

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El cuento de los ciegos y el tuerto

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En una bucólica nación colmada de riquezas, mares y hermosos paisajes reinaba el rey tuerto, un digno representante de sus súbditos, quienes aunque vivían en un lugar privilegiado eran ciegos para ver lo que los rodeaba.

Este rey tuerto parecía afable y hasta jocoso en un principio, se había ganado el cariño del pueblo con sus inocentes monerías y con chistes flojos que a todos hacían reír.

Todo parecía marchar bien hasta que la nación comenzó a incendiarse, todos los ciegos sabían que algo andaba mal pero no podían ver donde estaba el problema, así que empezaron a preguntarse que hará al respecto su afable rey tuerto. Sin embargo y a pesar de que su reino se caía a pedazos el rey guardaba silencio, vivía con su ojo puesto en el reino vecino y se preocupaba por enviar mensajes falsos sobre la seguridad y estabilidad de su ciega nación.

Sus corruptos consejeros cometían fechorías en todo el reino, se aprovechaban de la ceguera del pueblo para hacer de las suyas a lo largo y ancho de la nación.

El que un día fuera uno de los reinos más hermosos, se había convertido en una cuna de ladrones y asesinos quienes sin piedad acaban con la vida de los inocentes.

Cuando las cosas se salieron de control algunos aldeanos se unieron para pedirle al rey que volviera su único ojo al pueblo, gritaron y con antorchas marcharon, pero este ruido era molesto para el ausente rey que gustaba del silencio.

Cuando muchos inocentes yacían muertos, preguntaron al rey tuerto que iba a hacer al respecto y él con su único ojo puesto en el vacío respondió: “¿de qué me habla viejo?”.

Así es como la indiferencia reina en esa tierra de ciegos donde el tuerto es rey.

Por: Marbet Moreno

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