El mundial de la vida

Realmente sin ser aficionada al fútbol, hay cosas que rescato de este deporte, como el inexplicable poder para unir a las personas entorno a un balón. En tiempos del mundial por fin parece que somos un solo país, una sola voz.

Atrás quedaron las radicales posturas que polarizaron al país por cuenta de la política, el fútbol ha podido sacar lo mejor todos nosotros. Así no seamos aficionados, hay que reconocer que podemos aprender mucho de este deporte, no solo por cultura general, sino como una lección de vida.

Ver un estadio a reventar con miles de hinchas que gritan en la misma armonía, festejando los triunfos o llorando las derrotas, es algo que puede conmover a cualquiera.

Esa energía que trasmite el fútbol no es más que otra expresión de lo que las pasiones hacen en nosotros, pasiones desde lo visceral nos unen y nos identifican.

Sea cual sea el resultado de este mundial, hay que abonarle a la selección su esfuerzo y a los millones de hinchas colombianos, la buena energía de la que han llenado al país, como una oleada de esperanza en medio de la dura realidad que vivimos.

Así ganemos o no el mundial, sería bueno conservar ese sentido de unidad, ese patriotismo que nos hace sentir orgullosos de ser colombianos, para que de aquí en adelante no permitamos más injusticias y auto goles a nuestra tierra.

Por Marbet Moreno

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