Resistencia al cambio

Las obras de remodelación de la Plaza de Bolívar han generado todo tipo de opiniones, tanto a favor como en contra. Para algunos es un insulto al patrimonio tunjano romper el pavimento, y una completa ofensa abrir un hueco para la construcción de baños al frente de la catedral Metropolitana.
Todos los cambios suelen tener este tipo de reacciones de rechazo inicial, así pasó hace años cuando el gobierno de José Rozo Millán impulsó la construcción del viaducto. Para algunos sectores de la comunidad, la obra no era necesaria y el sector de su construcción se consideraba inapropiado para una obra de esa envergadura, ya que no había mucho crecimiento urbanístico allí para ese entonces; sin embargo, hoy vemos que la movilidad de Tunja depende en gran medida del viaducto, el cual de hecho se convirtió en un impulso para el crecimiento de la ciudad.
El tema de los baños (guardadas las proporciones), puede ser similar, ya que aunque ahora nos pueda parecer un despropósito, en un futuro puede ser algo positivo, útil y hasta necesario para todos, propios y visitantes.
Muy seguramente cuando estén terminados, todos pasaremos por allí y veremos que puede ser un buen servicio para la comunidad. Hasta no ver la obra terminada no podremos hacernos una idea sobre la afectación real que tendrá sobre la estética de la colonial plaza. Por ahora solo podemos estar abiertos a los cambios, ya que aunque polémicos, son necesarios.

Por Marbet Moreno

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