Vie. Sep 25th, 2020

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Lo que debe tener en cuenta, para saber si requiere del servicio de urgencias

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Por esta época, los servicios de salud del país viven una alta afluencia de usuarios, pues el primer pico epidemiológico del año ha traído consigo, miles y miles de consultas sin importar el grupo de edad.

Al momento del dolor y las molestias todo suele parecer una urgencia, sin embargo, recomendaciones como acudir a una institución de la red de su EPS y establecer si verdaderamente su enfermedad amerita de una atención prioritaria, pueden hacer la diferencia.

Tan solo en 2018, NUEVA EPS autorizó 2 millones 900 mil atenciones en el servicio de urgencias; es decir que, por cada minuto que paso el año anterior, se atendieron en promedio 5.5 consultas de afiliados a la Compañía.

Precisamente para determinar la gravedad y sintomatología de cada usuario, las clínicas y hospitales, realizan una consulta a través de su personal denominado TRIAGE, que es una corta entrevista clínica en la que se toman signos vitales (tensión arterial, frecuencia cardíaca) y se define la prioridad con la que debe ser atendido, siendo 1 el que requiere atención inmediata por su riesgo vital y 5 el que no es una urgencia.

Es por eso que NUEVA EPS le cuenta cuáles son esas cinco categorías de triage, conózcalas y téngalas en cuenta a la hora de visitar un centro de salud:

Triage I: Requiere atención inmediata; la condición clínica del paciente representa un riesgo vital, o inclusive, puede no tener signos vitales y necesita maniobras de reanimación inmediatas. Por su compromiso ventilatorio, respiratorio, hemodinámico o neurológico, pérdida de un miembro u órgano, entre otras condiciones exige atención perentoria.

Triage II: Si bien la condición clínica del paciente no tiene sus signos vitales comprometidos en ese punto, ésta puede evolucionar hacia un rápido deterioro, o incrementar el riesgo para la pérdida miembros u órganos, o la presencia de un dolor extremo según el sistema de clasificación, o incluso la muerte. Requiere una atención que no debería superar los treinta (30) minutos.

Triage III: La condición clínica del paciente es estable, su estado de salud no va a empeorar de manera súbita, pero sí requiere que se le practiquen exámenes complementarios, o medidas diagnósticas y terapéuticas en el servicio de urgencias. La indicación es que acuda a un servicio de atención prioritaria en el nivel ambulatorio.

Triage IV: No es una urgencia. El paciente presenta condiciones médicas que no comprometen su estado general, no representan un riesgo evidente para la vida o pérdida de miembro, o no son de dolor extremo, conforme las categorías existentes para su clasificación. No obstante, es importante que asista a una consulta ambulatoria programada oportuna, para controlar que puedan presentarse eventuales riesgos, si no recibe la atención correspondiente.

 Triage V: No es una urgencia. El paciente presenta una condición clínica relacionada con problemas agudos o crónicos, que no comprometen el estado general del paciente, la pérdida de un órgano, o la funcionalidad de un miembro. Su atención puede realizarse sin riesgo en una consulta ambulatoria, hasta varios días después.

Los eventos clasificados TRIAGE III, IV y V no son una urgencia, y se deben atender en una consulta externa en un corto plazo. En la medida que se tengan en cuenta y se apliquen estas consideraciones, los servicios de urgencias podrán atender las reales urgencias, no estarán colapsados, y se evitará que usuarios en un estado de salud estable y ninguna gravedad, se expongan a riesgos innecesarios que empeoren su condición.

Desafortunadamente en el país, la gran mayoría de los motivos de consulta a servicios de urgencias, son precisamente consultas de TRIAGE III, IV, o V.

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