Mar. Sep 22nd, 2020

Facetas de Boyacá

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Un año se pasa volando

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Que el año se pasó volando, ya casi se termina y no se hizo nada. Esa suele ser una premisa muy común, es la típica expresión a la acudimos cuando vemos que el tiempo nos ganó la partida y que las metas que nos pusimos al comenzar un nuevo ciclo no se cumplieron. Con esta frase de cajón tratamos de justificar nuestra falta de disciplina y constancia con una autocomplacencia irónica con tintes de humor.

Como buen colombiano, nuestro afable presidente Duque no se escapa a las tradicionales excusas, se cumplió su primer año y sin pena ni gloria podemos decir que… no se hizo nada.

Como es lógico, hay que entender que manejar los destinos de un país tan complejo como Colombia no es fácil y que por más preparación, nunca se estará del todo listo para cumplir con los retos que implica ser presidente; sin embargo hay un límite entre intentarlo, y fracasar con descaro.

La respuesta casi calcada para todos los temas delicados de la nación es un gris y desabrido  “debemos seguir trabajando”. El Plan de Desarrollo que debe ser la guía de navegación para este cuatrienio se ha dejado de lado para arremeter en temas como la JEP, debilitando la delgada línea que sostiene la paz en Colombia.

El año pasó en medio de viajes y protocolo dejando de lado los temas realmente importantes para el país, por ir a la caza de conflictos heredados por su promotor y mentor Álvaro Uribe.

En este punto nos preguntamos, ¿cuándo empezará la verdadera gobernanza de nuestro presidente?, ¿cuándo se empezarán a brindar soluciones de fondo a los problemas que a diario nos aquejan como la caótica situación de la salud y el asfixiante desempleo?

Lo más triste de este balance es ver que dimos un paso para adelante y tres para atrás al detener el avance del proceso de paz y acabar con la reforma rural. Al revivir el odio, idea de la paz se volvió a teñir de ‘ilegalidad’, reviviendo un conflicto que perjudica a la comunidad que tiene que vivir la violencia en carne propia.

En el año del ensayo hemos visto como la corrupción continúa ensanchando sus raíces por doquier hasta el descaro; ahora somos todos los colombianos los que debemos pagar por las faltas de unos pocos. Lo único que tendremos y por montones será glifosato y fracking.

Sin duda un año de prueba y error, y para tristeza de todos más error que otra cosa.

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